KOEDO - KAWAGOE

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Lugares históricos

Breve introducción a las tierras de la familia Tokugawa, los santuarios de periodos ancestrales y las calles retro que le harán sentir que ha retrocedido en el tiempo.

Santuario “Semba Toshogu”. Terrenos históricos de la familia Tokugawa (gobernadores del periodo Edo)

El santuario Toshogu de Nikko es el más famoso Toshogu en honor a Tokugawa Ieyasu, pero existen muchos santuarios Toshogu repartidos por todo Japón. El Toshogu encontrado en Kawagoe es uno de los tres santuarios Toshogu más importantes del país y recibe el nombre de santuario “Semba Toshogu”. En 1616, Tokugawa Ieyasu murió en Sunpu (actualmente, la prefectura de Shizuoka) y sus restos se trasladaron desde Shizuoka hasta la montaña Nikko. Por el camino, se celebró un acto conmemorativo budista de cuatro días a manos de Tenkai Sojyo en el templo Kita-in. Para recordar dicha celebración, se construyó el santuario Toshogu en 1633, en la cara sur del templo Kita-in.

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Cinco años después, en 1638, “El gran incendio de Kanei” lo quemó todo excepto la puerta de la montaña Kita-in. Cuando Tokugawa Iemitsu ordenó la restauración del templo Kita-in, la reconstrucción de Toshogu fue lo primero en realizarse. La obra concluyó en 1640. El Honden, el santuario principal, con sus brillantes ornamentos lacados de colores, y la puerta Karamon, la valla Mizugaki, el santuario frontal Haiden, el santuario lateral Heiden, la puerta frontal Zuishin y la puerta de piedra Torii son reconocidos como patrimonio cultural de gran relevancia. Los pilares de los pabellones del templo poseen elaborados grabados en armonía con el santuario Toshogu. En el interior del santuario principal, se encuentra una estatua de Ieyasu. Entre los bienes culturales del lugar, destacan las imágenes de Sanjyu Roku Kasen Egaku y 12 Taka Egaku enmarcadas.

“Santuario de Hikawa”. El santuario de la villa de Kawagoe y la hermosa puerta Torii

La elevada puerta torii, que alcanza los 15 metros de altura, está situada en la entrada. Los terrenos del santuario Shinto están repletos de árboles de más de 500 años de vida y el árbol keyaki sagrado susurra en el viento. La historia del santuario Hikawa de Kawagoe se remonta al siglo VI, cuando se separó del santuario Omiya Hikawa. Tiempo después, Ota Dokan, quien erigió el castillo de Kawagoe, comenzó a ser conocido como “Hikawa-sama” (el Sr. Hikawa). El pabellón del santuario sagrado, con sus trabajados grabados Edo, fue construido por Matsudaira Naritsune, un amo del castillo, como donación. En el centro de la puerta torii color bermellón brillante se alza un símbolo enmarcado con escrituras de Katsu Kaishu.

En 1956, el santuario principal y otros edificios históricos que han transmitido la cultura Edo fueron catalogados como bienes culturales de la prefectura Saitama. Conocido por su consagración al dios de las parejas de casados, se cree que es el “Dios del matrimonio” y es común encontrar cada año muchas parejas celebrando su boda. Con un poco de suerte, podrá ver a una novia vestida con un shiromuku, un kimono color blanco puro. A lo largo del año, se festejan multitud de eventos de diversos tipos. En febrero, se celebran oraciones para “la seguridad vial/tener éxito en los estudios” y para “purificar las mochilas de cuero de los estudiantes”. En el mes de agosto, tiene lugar el Takigi Noh (danza Noh realizada a la luz de una hoguera) y, a mediados de octubre, se celebra el famoso Festival de Kawagoe. En los terrenos del santuario rebosantes de espacios verdes, no solo verá a los visitantes que acuden a rezar, sino también a los locales que vienen a relajarse y disfrutar de las cuatro estaciones del año.

“Templo Naka-in”. Templo especial “Tendaishu”, origen del té de Kawagoe y Sayama

El templo Naka-in (828 d. C.) fue construido por el gran líder religioso Jikaku-Daishi Ennin durante el periodo Heian en el reino de la 53.ª generación imperial del emperador Junna. Es conocido por ser un lugar plagado de cerezos en flor y, especialmente, por las ramas que se encuentran delante del templo principal. El interior del complejo goza de una exuberante vegetación. Los colores van cambiando en primavera, verano, otoño e invierno, y la expresión de cada estación es una alegría para los sentidos. También es célebre por ser el lugar de nacimiento del té Kawagoe y del té Sayama. Se dice que sus orígenes se remontan a la época en la que se creó el templo, cuando Ennin trajo las hojas de té al complejo y las cultivó como una medicina. En el pasado, los terrenos del templo también albergaban campos de té.

Dentro del complejo, se alza un monumento de piedra en memoria de este hecho. La sala del té “Fusentei”, asociada a Toson Nakazaki, es usada hoy en día por aquellos que disfrutan de la ceremonia del té y mantienen la tradición japonesa. Este templo es un lugar perfecto para entrar en contacto con la naturaleza y sentir levemente el fluir del tiempo. Un espacio para refrescar y purificar la mente.

“Templo Renkeiji”, una visita divertida

El templo Renkeiji fue construido en 1554 por Renkei Daishi, la madre del amo del castillo de Kawagoe en aquella época, Daisonji Masatugu. Durante el periodo Edo, fue una universidad budista nacional acreditada (Danrin). El señor Donryu, que ayudó a los niños y las personas necesitadas, vivió en este lugar y está consagrado como buda. Mucha gente acude diariamente a rezar. También “Binzurusama”, discípulo de Buda, está sentado a la entrada y se dice que, si lo toca, él curará todas sus enfermedades. Además, tendrá la oportunidad de saber más sobre las Siete divinidades de la buena suerte, y el 8 de cada mes se celebra una feria con exposiciones de productos, contadores de historias y otros eventos. También es posible adquirir diversos tipos de amuletos, de venta a diario.

Taisho-roman Street

Alejados de las calles que nos transportan a los periodos Edo/Meiji y caminando sobre las vías de granito, nos trasladamos al mundo del “Romanticismo de la era Taisho”. La atmósfera retro con símbolos Machiyazukuri y de estilo occidental se funde con el atardecer. Es como encontrarse de repente en el periodo Taisho. Por un momento, olvidará el ajetreo de la vida urbana. No hay cables eléctricos en el cielo, todo es un espacio abierto. Una emocionante y misteriosa sensación ya medio olvidada que le llenará de melancolía. Le esperamos. No solo con la antigüedad de la buena voluntad, sino también preparados para intercambios comerciales reales que den valor a la interacción con las personas. Aquí, encontrará casas de mercaderes que se remontan al periodo Edo, pero también muchas nuevas tiendas exclusivas.

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Ilustración de Kawagoe